Guía de Cuidados: Cómo mantener tu albornoz como el primer día

En esta guía te contamos los secretos (y algún truco de la abuela) para que tu albornoz siga siendo el rey de tu baño durante años.

El primer lavado: Cómo preparar tu albornoz de algodón

Un buen albornoz es como un abrazo después de la ducha. Pero, ¿te ha pasado que tras un par de lavados se vuelve áspero o pierde esa esponjosidad de hotel? No es culpa del albornoz, es que nadie nos enseña a lavarlos bien.

Nunca estrenes un albornoz directamente de la caja. El algodón de rizo necesita «despertar».

El truco experto: Ponlo en un ciclo corto con agua fría y añade media taza de vinagre blanco en el cajetín del suavizante (sin detergente).

¿Por qué? El vinagre sella los colores, elimina residuos químicos de fabricación y, lo más importante, ayuda a que el rizo no suelte pelusas después.

Acción de una mano añadiendo un poco de vinagre a la lavadora para el cuidado del albornoz

Parece contradictorio, pero el suavizante es el enemigo número uno de la absorción. Crea una capa invisible de «grasa» sobre las fibras que repele el agua y apelmaza el tejido.

Sustituto natural: Usa vinagre blanco de limpieza. No te preocupes, el olor desaparece al secarse y dejará las fibras mucho más abiertas y suaves.

Nunca estrenes un albornoz directamente de la caja. El algodón de rizo necesita «despertar».

Temperatura y Detergente: Menos es más

Detergente: Usa la mitad de la dosis recomendada. El exceso de jabón se queda atrapado en el rizo y es lo que hace que el albornoz se sienta acartonado al secarse.

Temperatura: Lo ideal es 30°C o 40°C. Lavar a temperaturas muy altas debilita el algodón y puede encoger tu prenda favorita.

Acción de añadir solo la mitad de la dosis del detergente a la lavadora a temperatura baja, para preservar la suavidad del albornoz

Secadora (La opción TOP): Si tienes secadora, úsala a temperatura baja. El movimiento del tambor «golpea» las fibras y las separa, devolviendoles el volumen. Tip: Mete un par de pelotas de tenis limpias para que el efecto sea aún mejor.

Aire libre: Es lo más ecológico, pero evita el sol directo. El sol «tuesta» el algodón y lo vuelve áspero. Busca un lugar con sombra y mucha ventilación.

Dos fotos de una secadora con el albornoz y dos pelotas de tenis y otra con el albornoz secándose al aire bajo la sobra

¿Cada cuánto hay que lavarlo?

No esperes a que huela a humedad. Lo ideal es lavarlo una vez a la semana si lo usas a diario. Entre usos, asegúrate de colgarlo siempre en una percha en un lugar ventilado (fuera del baño si es posible) para que las fibras se sequen por completo y no acumulen bacterias.

Un último consejo: Si tienes un albornoz de colores oscuros, lávalo por separado las primeras veces. El algodón de alta calidad suele soltar un poco de tinte al principio y no queremos que tus toallas blancas terminen siendo rosas.

A veces el albornoz no solo necesita un lavado, sino un milagro. Aquí tienes cómo actuar ante los accidentes más comunes sin arruinar el tejido.

No frotes (solo extenderás el pigmento). Aplica un poco de agua micelar o un poco de jabón de platos directamente sobre la mancha seca, deja actuar 5 minutos y lava normalmente.

Si te has pasado con el aceite tras la ducha, espolvorea polvos talco o bicarbonato sobre la mancha para que absorba la grasa. Tras una hora, retira el polvo y aplica detergente líquido antes de meterlo en la lavadora.

Si el albornoz ha estado olvidado en la bolsa del gimnasio, lávalo con bicarbonato de sodio (media taza directamente en el tambor). Es el mejor desodorizante natural que existe.

¿Tu albornoz actual ya no tiene remedio? No te conformes con uno que rasque.

Un albornoz doblado y colgado de la pared

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